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Frittata de hongos y espinaca con paté de aceitunas verdes

  • 1 jul
  • 3 min de lectura

Las mejores recetas muchas veces nacen antes de ir al supermercado.


Hay platos que existen justamente para esos días en los que parece que no hay mucho para cocinar.

Unos huevos.

Un puñado de espinaca.

Algunos hongos.

Un pedazo de queso que quedó de otra comida.

Lo que para muchos es "lo que quedó en la heladera", para la cocina italiana siempre fue el comienzo de una frittata.

Y quizás esa sea una de las mejores cosas que tiene este plato.

No exige ingredientes perfectos ni una planificación especial. Solo propone aprovechar bien lo que ya está ahí.

En esta versión, los hongos aportan profundidad, la espinaca suma frescura y los huevos unen todo en una preparación simple y generosa. Al servirla aparece el último ingrediente: una cucharada de Paté de Aceitunas Verdes, que aporta intensidad, un punto salino y una cremosidad que termina de transformar cada bocado.

Una receta sencilla.

Pero de esas que vuelven una y otra vez a la mesa.


Frittata de hongos y espinaca con paté de aceitunas verdes

¿Por qué funciona esta receta?


Las buenas frittatas tienen algo en común: equilibran sabores suaves con ingredientes que aportan personalidad.

Los huevos crean una base neutra y cremosa.

Los hongos desarrollan profundidad cuando se cocinan hasta dorarse, mientras que la espinaca aporta frescura y evita que el conjunto resulte pesado.

El Paté de Aceitunas Verdes cumple un papel diferente.

No busca reemplazar un queso ni una salsa.

Su combinación de aceitunas, alcaparras y hierbas aporta una intensidad salina que despierta el resto de los sabores sin esconderlos.

El resultado es un plato equilibrado, donde cada ingrediente tiene espacio para expresarse.


Ingredientes (4 porciones)

  • 8 huevos

  • 250 g de champiñones o portobellos

  • 150 g de espinaca fresca

  • 1 cebolla mediana

  • 2 dientes de ajo

  • 2 cucharadas de aceite de oliva

  • 50 g de queso rallado (opcional)

  • Sal y pimienta negra recién molida

  • 3 o 4 cucharadas de Paté de Aceitunas Verdes Rancho Kiaora

Opcional:

  • ciboulette fresca

  • hojas de rúcula

  • pan de masa madre tostado


Preparación

  1. Precalentar el horno a 180 °C.

  2. Cortar la cebolla en pluma fina y los hongos en láminas.

  3. Calentar el aceite de oliva en una sartén apta para horno. Cocinar la cebolla hasta que esté transparente.

  4. Agregar el ajo picado y luego los hongos. Cocinarlos sin apuro hasta que pierdan su agua y comiencen a dorarse. Ese paso concentra gran parte de su sabor.

  5. Incorporar la espinaca y cocinar apenas un minuto, hasta que reduzca su volumen.

  6. Batir los huevos con sal, pimienta y, si se desea, el queso rallado.

  7. Verter la mezcla sobre los vegetales y cocinar a fuego bajo durante unos minutos, hasta que los bordes empiecen a cuajar.

  8. Llevar la sartén al horno durante 8 a 10 minutos, o hasta que el centro esté firme.

  9. Servir tibia, terminando cada porción con una cucharada de Paté de Aceitunas Verdes Rancho Kiaora.


El toque Rancho

El Paté de Aceitunas Verdes no está pensado solamente para untar una tostada.

En esta receta funciona como un condimento.

Las aceitunas aportan intensidad y un punto salino natural, mientras que las alcaparras y las hierbas le dan frescura y complejidad.

Agregarlo al momento de servir permite que conserve toda su personalidad y contraste con la suavidad de la frittata.

Es un pequeño gesto que cambia por completo el plato.


Variaciones

  • Cambiá los hongos por zucchini, brócoli o espárragos según la estación.

  • Sumá tomates cherry asados para aportar un toque de acidez.

  • También queda muy bien con papas cocidas en cubos si buscás una versión más contundente.

  • Si sobran porciones, la frittata se puede guardar en la heladera y comer fría al día siguiente. Es una excelente opción para una vianda o un almuerzo rápido.


Para seguir explorando

La frittata enseña una de las ideas más útiles de la cocina cotidiana.

No hace falta salir a comprar ingredientes especiales para preparar una buena comida.

Muchas veces alcanza con mirar la heladera de otra manera.

Unos vegetales que quedaron de la semana.

Un puñado de hojas verdes.

Un buen condimento.

Y una técnica simple que permite transformar todo eso en un plato completamente nuevo.

Porque cocinar mejor no siempre significa seguir una receta al pie de la letra.

Muchas veces significa aprender a aprovechar mejor lo que ya tenemos.


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